martes, 14 de octubre de 2014

Siglo XXI.


Crecieron leyendas... cuentos y misterios
Se rompieron cadenas,
Y se fabricaron nudos marineros
Se acortaron los días y recortaron derechos.

Murieron los árboles, el agua buscaba su lecho...
Se multiplicaron los hombres
mezclándose los siglos perecederos.
Se despertaron conciencias...
mientras, otras retrocedieron.
Entre la edad media y los marcianos,
se perdió el mundo en la nave del misterio.
Más, por desear y querer…
que por amor sincero.

Se multiplicaron los ladrones,
Le crecieron los colmillos a los vampiros pintureros
y con sus aullidos espantaron el cielo.
El rencor... pudrió el infierno.
Ali Baba, perdió el paro… No había cotizado suficientes trienios.
Los cuarenta ladrones multiplicaron sus genes
Repartiéndose por las administraciones.
Y el hombre de a pie… dejo al diablo sin empleo ni sueldo.
pues le amaño el puesto… quitándole su reino imperecedero.

Protégete de aquellos que solo miran su ombligo,
Y a la hora de buscar culpables, miran ombligos ajenos

martes, 7 de octubre de 2014

Despide la tristeza…


Silente fue la marcha...
Cálida la venida.

Hoy, todo el tiempo es para ti…
Cuando las retinas relucen sin llanto
Y los colores recuperan su esplendor.
La luna, es el perfecto orbe que alumbra los sueños,
mientras el jazmín perfuma tu cuarto...
Mira la vida y sonríe…
¡Aunque los cuervos sigan graznado
sobre los tejados!.

miércoles, 1 de octubre de 2014

Para los carentes de Humor…

Ciegos que amargan la vida.
Fósiles... como una piedra,
¡termitas!

Soy la sombra que te persigue
En la liturgia de los días, encrucijadas de ahoras…
Cabalgas buscando con lupa pétreas margaritas
Y naufragas ante la mueca que te ofrece una sonrisa
Insulsa piel de marmórea marmita abriga tu cuerpo sin rostro.
No hay palabras, ni buenas, ni malas
Solo la causa y efecto que arrastran
quien no entiende de verdades, 
ni mira los pasos y huellas que edita.

Guárdate de aquél que no tiene una sonrisa…
Porque menos te ofrecerá unas risas.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Sugerencias


Espérame con las manos extendidas...
no pierdas tu tren, ni apagues la lámpara,
la oscuridad, no es lugar para ti ni tu sombra.
La belleza, no tiene una sola forma
si mantienes intactas las margaritas.

miércoles, 17 de septiembre de 2014

En clave de sol.



Un día de tormenta, levantose un anciano pesaroso meditando sobre su vida.
Desde su más tierna infancia había trabajado en el campo, primero acompañando a su padre, aprendiendo el oficio y  los secretos de la tierra; tierra que heredó y con ella, su labor.
Por sus manos, habían pasado millones de semillas y recogido toda clase de productos, que después vendía o regalaba a sus vecinos con menos recursos.
Nunca buscó compañera, estuvo demasiado ocupado en sus tareas y siempre sentía que le faltaba tiempo.
El anciano lloraba amargamente, no recordaba haberse sentido nunca tan solo; mientras tanto, su perrito le miraba con curiosidad y ternura, percibiendo que algo no marchaba bien, se acercó a su querido amo y, con los ojos brillantes, lamió sus manos. – El anciano, al sentir la caricia de su perro, abrió los ojos… ¡oh! Sorpresa. ..el sol había regresado, dejando ver la belleza y esplendor que le rodeaba… hasta donde alcanzaba la vista era un jardín de flores de todos los colores, olores y formas imaginables e inimaginables, en la lejanía; se divisaban los árboles con un verde jamás visto, los pajarillos revoloteando y cantando ponían música a tan bello lugar…
El aire entró en sus pulmones con tal fuerza y perfume, que se sintió el ser más feliz y orgulloso de la tierra, por todo lo que la naturaleza le había ofrecido.
Mientras miraba satisfecho la realidad que le envolvía, observó, que por el camino marcado por la senda de las margaritas, se acercaban los nietos de su buen y querido amigo Azael, con grandes cestas de mimbre cargadas de frutas, hortalizas y verduras, incluso sabía que llevaban su pan preferido y mantequilla; pues desde su puerta podía percibir el olor a pan recién horneado.
Qué día más extraño, pensó el anciano y guardó silencio... silencio, su silencio.

Moraleja: Cuida la tierra, tus semillas y tus sembrados...

Serie: Viaje al interior

lunes, 15 de septiembre de 2014

Cuento, estilo sufi.


El anciano. 
A la sombra de un árbol centenario, descansaba un anciano su decrépito cuerpo, preguntabale a Dios, el porqué de su maltrecha vida.
-Nadie me quiere, ni me quiso nunca, nadie me mira, no tengo amigos, ni tan siquiera me amó mi familia.
-No tuve cuerpo, ni vida, solo una vasija vacía; la soledad embarga todos mis días. ¿Porqué señor, tanta desdicha?
A lo que Dios, en su infinita ternura, le contestó mirándole a los ojos con una sonrisa.
-Yo te di un cuerpo, libertad, energía, puse a tus pies mil caminos para que eligieras tu dicha.
Te enseñé amaneceres, atardeceres y noches con lunas; paseaste por la tierra viendo mi creación, el agua, la fauna, flores, la naturaleza viva.
Conociste razas, países, idiomas, otras culturas y vidas; incluso, muchos seres siempre te miraron con una sonrisa.
-¡Ahora, mira tus huellas! Tú elegiste deslealtad, envidia, odio, rencor, avaricia; ingratitud, esa son tus semillas. Tú elegiste quien entra y se queda en tu vida. Solo alguien de tu negrura, es capaz de compartir tu realidad.
Ahora, recoges los frutos que en ti germinan.
El anciano, desconcertado, miró hacia el cielo y descubrió que aquello que parecía un árbol frondoso, tan sólo era una reliquia.




Serie: Viajes al interior...

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Construye y siembra...

Vírgenes y cristos 
cantan letanías
No permitas 
que el vino fermente
en tinaja corrosiva.
Cuevas y veredas
Esconden  huellas...

Tras la telaraña permanece el engendro
Hipnotizando con su lengua los pistilos de las flores
Que se perdieron entre enredaderas
Donde los mosquitos construyen sus templos
Mientras, hilillos de sangre riegan la tierra
y en las venas no quedará ni un triste recuerdo
Salvo el breviario preñado de rencores y decadencia
destruyendo con mala hierba las flores
convirtiendo el pecado venial en alimento para cerdos
y a Diógenes en el dios del universo.

Construye y siembra 
regando con respeto, humildad y decencia.